{"id":76137,"date":"2016-06-11T16:13:35","date_gmt":"2016-06-11T16:13:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/irma-romagnoli\/"},"modified":"2026-10-01T14:35:50","modified_gmt":"2026-10-01T14:35:50","slug":"irma-romagnoli","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/fundacion\/irma-romagnoli\/","title":{"rendered":"Irma Romagnoli"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row row_height_percent=\u00bb0&#8243; override_padding=\u00bbyes\u00bb h_padding=\u00bb2&#8243; top_padding=\u00bb2&#8243; bottom_padding=\u00bb2&#8243; overlay_alpha=\u00bb50&#8243; gutter_size=\u00bb3&#8243; column_width_percent=\u00bb100&#8243; shift_y=\u00bb0&#8243; z_index=\u00bb0&#8243; content_parallax=\u00bb0&#8243; uncode_shortcode_id=\u00bb570060&#8243;][vc_column width=\u00bb1\/1&#8243;][vc_custom_heading text_color=\u00bbcolor-124843&#8243; sub_reduced=\u00bbyes\u00bb subheading=\u00bb\u00abNADA PIDO Y NADA RECHAZO\u00ab\u00bb]IRMA ROMAGNOLI[\/vc_custom_heading][vc_row_inner][vc_column_inner width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_column_text uncode_shortcode_id=\u00bb102237&#8243;]<strong>La Fundaci\u00f3n Irma Romagnoli nace de un gesto de amor.<\/strong><\/p>\n<p>El amor que Irma Romagnoli sent\u00eda por todos los seres indefensos. El amor que la impuls\u00f3 a dedicarse con pasi\u00f3n al cuidado de quienes le ped\u00edan ayuda, gracias al descubrimiento de una energ\u00eda innata que la convirti\u00f3 en una pranoterapeuta respetada y recomendada incluso por m\u00e9dicos especialistas.<br \/>\nLa Fundaci\u00f3n Irma Romagnoli nace de su \u00faltima voluntad. Irma, que sol\u00eda decir <strong>\u00abnada pido y nada rechazo\u00bb<\/strong>, dej\u00f3 todos sus bienes en donaci\u00f3n a la Fundaci\u00f3n para que siguiera ocup\u00e1ndose en su nombre de los seres indefensos, en particular de los ni\u00f1os necesitados y de sus familias, y apoyando la investigaci\u00f3n sobre las medicinas tradicionales.<\/p>\n<p>Irma naci\u00f3 en Medicina, un peque\u00f1o pueblo de la llanura emiliana, en octubre de 1910, en una familia humilde. En las fr\u00edas ma\u00f1anas de invierno, antes de que saliera para ir a la escuela, su abuela cog\u00eda los zapatos de la ni\u00f1a y los manten\u00eda entre sus manos durante un buen rato. Gracias a ese sencillo gesto, sus peque\u00f1os pies permanec\u00edan calientes todo el d\u00eda. Irma contemplaba maravillada aquel peque\u00f1o milagro, cuyo significado solo comprender\u00eda muchos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, su padre, que era barbero, decidi\u00f3 emigrar a Rosario, en Argentina, para intentar mejorar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica familiar. Irma creci\u00f3 con su abuela, su madre y una hermana, mientras su padre, como ocurr\u00eda a menudo en aquellos a\u00f1os, no regres\u00f3 a Italia.[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][vc_column_inner column_width_percent=\u00bb100&#8243; gutter_size=\u00bb3&#8243; overlay_alpha=\u00bb50&#8243; shift_x=\u00bb0&#8243; shift_y=\u00bb0&#8243; shift_y_down=\u00bb0&#8243; z_index=\u00bb0&#8243; medium_visibility=\u00bbyes\u00bb medium_width=\u00bb0&#8243; mobile_visibility=\u00bbyes\u00bb mobile_width=\u00bb0&#8243; width=\u00bb1\/2&#8243; uncode_shortcode_id=\u00bb169254&#8243;][vc_single_image media=\u00bb348&#8243; media_width_percent=\u00bb100&#8243; uncode_shortcode_id=\u00bb161913&#8243;][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][vc_column_text uncode_shortcode_id=\u00bb131456&#8243;]Irma estudi\u00f3 peluquer\u00eda y a los 25 a\u00f1os ya regentaba un sal\u00f3n con dos ayudantes en la plaza de su pueblo. Por entonces se cas\u00f3 felizmente con Duilio, el \u00fanico amor de su vida.<br \/>\nDespu\u00e9s lleg\u00f3 la guerra, con las sirenas, las huidas precipitadas a los refugios y el miedo.<br \/>\nA finales de los a\u00f1os cuarenta decidi\u00f3 viajar con su marido a Argentina para buscar a su padre, a quien nunca hab\u00eda olvidado, y afortunadamente lo encontr\u00f3.<\/p>\n<p>Retom\u00f3 entonces su actividad como peluquera y abri\u00f3 un sal\u00f3n propio en Rosario, que pronto se convirti\u00f3 en el m\u00e1s elegante de la ciudad.<br \/>\nPero no era un lugar cualquiera: muchas mujeres acud\u00edan para que las peinara Irma porque se relajaban o porque les aliviaba el dolor de cabeza. Sin embargo, Irma no daba importancia a aquellas peticiones: se consideraba simplemente una buena peluquera.<\/p>\n<p>Sus amigas empezaron a comprender que ten\u00eda algo especial y, en una ocasi\u00f3n, durante una demostraci\u00f3n de curanderos en un teatro, la obligaron a subir al escenario.<br \/>\nLos curanderos permanecieron un buen rato detr\u00e1s de ella e Irma sinti\u00f3 un escalofr\u00edo recorrerle la espalda.<br \/>\nAl terminar la demostraci\u00f3n, la llevaron aparte y le dijeron: \u00abSe\u00f1ora, usted tiene un poder en sus manos\u2026 \u00faselo para hacer el bien\u00bb. Pero su pragmatismo la llev\u00f3 a ignorar tambi\u00e9n aquella se\u00f1al.<br \/>\nUnos a\u00f1os despu\u00e9s, mientras acompa\u00f1aba a su hermana, que hab\u00eda ido a visitarla, a las cataratas del Iguaz\u00fa, una mujer ind\u00edgena se acerc\u00f3 y le dijo lo mismo: \u00abSe\u00f1ora, usted tiene un poder en sus manos\u2026\u00bb. Sin embargo, Irma segu\u00eda sin comprender qu\u00e9 significado pod\u00eda tener para ella aquella frase.<\/p>\n<p>Pasaron otros a\u00f1os tranquilos. Un d\u00eda, mientras Irma asist\u00eda con su padre a un partido de f\u00fatbol, \u00e9l recibi\u00f3 un fuerte balonazo en la cabeza y muri\u00f3 entre sus brazos. De aquel accidente le qued\u00f3 el recuerdo de la incre\u00edble serenidad de aquella muerte que hab\u00eda acogido estrechando a su padre contra s\u00ed.<\/p>\n<p>A mediados de los a\u00f1os sesenta, su marido Duilio enferm\u00f3 y decidieron regresar juntos a Italia.<br \/>\nCon los ingresos de sus negocios compr\u00f3 dos pisos en San Donato, en Bolonia, y alquil\u00f3 uno a estudiantes. Duilio muri\u00f3 e Irma se qued\u00f3 viviendo en su piso con un perrito llamado Dik y muchos canarios. No hab\u00eda tenido hijos y decidi\u00f3 alquilar una habitaci\u00f3n de su vivienda a dos estudiantes. Durante a\u00f1os y a\u00f1os, todos los d\u00edas, pese a las numerosas advertencias de la polic\u00eda municipal, llevaba comida a las palomas en el prado de abajo. Las palomas la reconoc\u00edan y la esperaban cada d\u00eda.<br \/>\nAdem\u00e1s de amar a los animales, Irma prestaba mucha atenci\u00f3n a los problemas de los ni\u00f1os porque, como sol\u00eda decir, \u00abellos no tienen ninguna culpa\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Un d\u00eda se encontr\u00f3 con una vieja amiga, Elvira, cuyas manos estaban doloridas, agarrotadas y deformadas por la artrosis.<br \/>\nIrma le cont\u00f3 que en Argentina alguien le hab\u00eda dicho que sus manos ten\u00edan un \u00abpoder\u00bb.<br \/>\nDecidieron intentar utilizarlo, sin saber exactamente c\u00f3mo.<br \/>\nElvira iba a casa de Irma todos los d\u00edas; ella colocaba sus manos sobre las de su amiga y charlaban. D\u00eda tras d\u00eda, el dolor fue disminuyendo hasta desaparecer y los dedos recuperaron su funci\u00f3n. La noticia corri\u00f3 y cada vez m\u00e1s personas le ped\u00edan que les impusiera las manos.<\/p>\n<p>Al cabo de unos a\u00f1os decidi\u00f3 visitar al profesor Inardi, un pranoterapeuta muy conocido, que le pidi\u00f3 que hiciera la prueba de momificaci\u00f3n de un h\u00edgado. La prueba sali\u00f3 bien y \u00e9l le dijo que era una pranoterapeuta con mucha energ\u00eda. Insatisfecha y a\u00fan incr\u00e9dula, viaj\u00f3 a Mil\u00e1n, a un centro dirigido por un grupo de ingenieros que, tras someterla a varias pruebas, le entregaron un certificado de pranoterapeuta \u00abmuy potente\u00bb.<br \/>\nEmpez\u00f3 a organizarse con una agenda y varios m\u00e9dicos le enviaban pacientes. No ped\u00eda nada por sus tratamientos, pero expon\u00eda un cartel que dec\u00eda: \u00abNada pido y nada rechazo\u00bb.<\/p>\n<p>Yo era entonces estudiante de medicina y viv\u00eda de alquiler con otros estudiantes en su piso de la calle Zacconi. Conoc\u00ed a Irma el d\u00eda que le llev\u00e9 el dinero del alquiler y me impresionaron profundamente su tenacidad, su inteligencia y su humanidad. Me cont\u00f3 que llevaba varios a\u00f1os ejerciendo como pranoterapeuta, pero que segu\u00eda sorprendi\u00e9ndole que la gente acudiera a ella y, sobre todo, que encontrara beneficio.<br \/>\nEra 1974 y desde entonces nos uni\u00f3 un profundo sentimiento de estima, respeto y amistad.<br \/>\nIba a verla varias veces por semana y me abrumaba con la energ\u00eda de sus manos y con un torrente de palabras, cont\u00e1ndome los momentos m\u00e1s importantes de su vida. Hablaba sin parar: \u00abNo consigo estar callada \u2014dec\u00eda\u2014, no s\u00e9 d\u00f3nde poner toda esta energ\u00eda; me parece que me encuentro mejor si hablo\u2026\u00bb.<br \/>\nMientras tanto, manten\u00eda sus manos sobre mi cabeza y yo, nervioso por naturaleza, me relajaba.<br \/>\nDe su vida aprend\u00ed que hay muchas maneras distintas de ayudar a las personas; aprend\u00ed que no solo los medicamentos, sino tambi\u00e9n la energ\u00eda puede curar y que ayudar a quien lo necesita es una virtud que hay que cultivar.<br \/>\nFuimos juntos de vacaciones, de crucero, al cine, a las comidas navide\u00f1as en familia y a dar largos paseos hacia la feria de Bolonia. Nos uni\u00f3 un sentimiento profundo que todav\u00eda hoy me enternece el coraz\u00f3n cuando lo recuerdo.<\/p>\n<p>Durante todos aquellos a\u00f1os, Irma ayud\u00f3 con la \u00abfuerza\u00bb de sus manos, con sus palabras y con gestos de una sabidur\u00eda antigua a hombres, mujeres, ni\u00f1os y, en ocasiones, tambi\u00e9n a gatos, perros y canarios. Le gustaba la m\u00fasica cl\u00e1sica, leer los libros de Selezione, caminar y hacer donaciones a centros de acogida de animales y a asociaciones que ayudan a ni\u00f1os desfavorecidos. Practic\u00f3 la pranoterapia hasta los 87 a\u00f1os y, hasta el final, sus manos se pon\u00edan rojas y muy calientes despu\u00e9s de cada aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 a los 96 a\u00f1os y dej\u00f3 un testamento ol\u00f3grafo en el que dispon\u00eda que una buena parte de sus bienes se destinara a crear una fundaci\u00f3n que ayudara a los ni\u00f1os necesitados, a los animales y a la investigaci\u00f3n en disciplinas complementarias.<\/p>\n<p>A nosotros nos corresponde continuar la historia.[\/vc_column_text][vc_gallery el_id=\u00bbgallery-107904&#8243; medias=\u00bb352,356,355,349,353,357,346,343,342,344,350,354,358,351,345,348,347&#8243; gutter_size=\u00bb2&#8243; media_items=\u00bbmedia|lightbox|original\u00bb screen_lg=\u00bb1000&#8243; screen_md=\u00bb600&#8243; screen_sm=\u00bb480&#8243; single_overlay_opacity=\u00bb1&#8243; single_overlay_anim=\u00bbno\u00bb single_padding=\u00bb2&#8243; lbox_caption=\u00bbyes\u00bb uncode_shortcode_id=\u00bb118496&#8243;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row row_height_percent=\u00bb0&#8243; override_padding=\u00bbyes\u00bb h_padding=\u00bb2&#8243; top_padding=\u00bb2&#8243; bottom_padding=\u00bb2&#8243; overlay_alpha=\u00bb50&#8243; gutter_size=\u00bb3&#8243; column_width_percent=\u00bb100&#8243; shift_y=\u00bb0&#8243; z_index=\u00bb0&#8243; content_parallax=\u00bb0&#8243; uncode_shortcode_id=\u00bb570060&#8243;][vc_column width=\u00bb1\/1&#8243;][vc_custom_heading text_color=\u00bbcolor-124843&#8243; sub_reduced=\u00bbyes\u00bb subheading=\u00bb\u00abNADA PIDO Y NADA [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":76177,"menu_order":1,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-76137","page","type-page","status-publish","hentry","page_category-irma-romagnoli"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/76137","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76137"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/76137\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":76604,"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/76137\/revisions\/76604"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/76177"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.fondazioneirmaromagnoli.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}