Casa San Giuseppe en Rumanía
La Fundación Irma Romagnoli donó a la Casa San Giuseppe 2.000 € en 2016 para la compra de productos de primera necesidad.
Para ver e imprimir el proyecto, haz clic aquí.
La Casa San Giuseppe se encuentra en Odorhei, en Rumanía, en el corazón de Transilvania, una región que nos transporta a nuestro pasado o, mejor dicho, al campo italiano de los años 30 y 40 del siglo pasado.
Es un gran edificio donado a principios de los años 90 por un rico industrial suizo a las hermanas de la Congregación del Inmaculado Corazón de Bucarest, que se dedican a acoger y dar refugio a niños que vienen de vidas difíciles, que han salido de sus chabolas y de las muchas carencias familiares, morales, económicas y sociales.
La Casa está gestionada por una docena de hermanas que organizan la vida escolar y las actividades cotidianas de los niños, niñas y jóvenes que viven en ella, garantizando todo lo necesario para su crecimiento físico, afectivo, educativo y social. La Casa se sostiene exclusivamente gracias a las donaciones de generosos benefactores. En el centro viven unos 150 chicos y chicas de entre 2 y 19 años. Muchos de ellos, ya adultos, vuelven para saludar a su «familia», con la que crecieron protegidos por el amor maternal de las religiosas.
Hace algunos años, un equipo de la televisión rumana dio a conocer a todo el país la experiencia de este grupo de hermanas y, sobre todo, mostró la calidad de vida dentro de la Casa y la excelente preparación escolar de los jóvenes, muchos de los cuales pueden acceder a becas para estudiar en las distintas universidades de Rumanía, con grandes satisfacciones.
Esta visibilidad removió la conciencia de muchas personas (tanto rumanas como italianas) que, queriendo contribuir al mantenimiento de este lugar de serenidad en una tierra que todavía sufre las consecuencias de los años oscuros de la dictadura, empezaron a donar lo necesario para que las hermanas pudieran redistribuir los bienes no solo entre sus propios chicos, sino también entre los vecinos pobres de los alrededores que llaman a la puerta de la Casa San Giuseppe.
La contribución que la Fundación Irma Romagnoli entrega directamente al Instituto se traduce en alimentos que permiten a todos los habitantes de la Casa sobrevivir durante los meses de invierno, en los que la temperatura llega a 35 grados bajo cero. Las reservas de alimentos son un bien inestimable precisamente porque en esos meses las carreteras se vuelven intransitables y la ayuda local, imposible.
Algunos miembros de la Fundación Irma Romagnoli visitan periódicamente la gran Casa San Giuseppe, y así pueden compartir con ellos momentos de la vida cotidiana en un ambiente de amor que se respira en cada rincón: en el comedor durante el desayuno, en la pequeña capilla cristiana en el centro de la Casa, en las oraciones o en los silencios compartidos, en los pasillos jugando o en los cuartos estudiando y… también en los bailes del sábado por la noche en el gran gimnasio convertido en discoteca.
